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“AUNQUE ANDE EN VALLE DE SOMBRA DE MUERTE, NO TEMERÉ MAL ALGUNO, PORQUE TU ESTARAS CONMIGO” SALMO 23:4
¿Por qué? ¿Por qué a mi? ¿Por qué tenemos que sufrir? ¿Que sentido tiene todo este sufrimiento?. Estas son algunas preguntas que formulan muchos cristianos y sobre todo los no creyentes cuando hay contingencias y sufrimientos.
Sabemos que nadie es inmune al sufrimiento y a la adversidad. El gran patriarca Job, en forma poética, expresó las siguientes palabras:
“Pero como las chispas se levantan para volar por el aire, Así el hombre nace para la aflicción” Job 7:7
La experiencia misma y la historia nos enseñan que el hombre enfrentará sufrimientos como parte inherente de su vida. Todo ser humano está sometido a presiones de los deseos, presiones económicas, tristezas, enfermedades, soledades, etc. Algunos sufren por lo que hicieron, otros por lo que no hicieron, y otros por lo que les han hecho al ser victimas de injusticias.
El dolor desespera y nadie lo desea pero “si no conoces del dolor, ¿Cómo sabrás de la alegría? (Napoleón el cantante). Hay tiempos de agonía en los cuales parece que Dios es injusto, que no hay ayuda, respuesta o solución posible; pero la solución real al sufrimiento no está en pedirle a Dios que lo suprima, sino en que aprendamos a enfrentarlo y a entender las lecciones que nos otorga.
Cuando el apóstol Pablo quería ser librado de su aguijón tan doloroso que le aquejaba y así se lo manifestó en oración a Dios, pero Dios no se lo quitó sino que le consoló diciéndole: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2ª. Corintios 12:9).
La Biblia no enseña que los cristianos están exentos de las tribulaciones, desastres naturales o epidemias mortales que azotan al mundo entero por igual. Lo que si enseña es que el cristiano se enfrenta a todas las tribulaciones y calamidades con un poder sobrenatural, con el que no cuentan los no creyentes, por eso recordamos y tenemos presente en nuestro corazón que:
“A LOS QUE AMAN A DIOS, TODAS LAS COSAS LES AYUDAN A BIEN” Romanos 8:28
Amados hermanos, todos estamos preocupados y muy tristes al no poder acercarnos a la casa de oración “Príncipe de Paz” por causa de esta epidemia que ahora afecta a nuestro país y en otras partes del mundo.
La alarma y las medidas tan drásticas que se han tomado, no impide que en nuestros corazones sigamos adorando y alabando a nuestro Señor; así nos inspira Job cuando dice: “He aquí, aunque el me matare, en el esperaré” Job 13:15
En medio de esta prueba, en verdad se manifiesta que clase de cristianos somos, ya que el salmista nos enseña que aunque anduviera en valle de sombra de muerte, el ha prometido estar con nosotros.
Estimados hermanos, el recurso que tenemos en esta crisis, será la Oración:
“SI SE HUMILLARE MI PUEBLO, SOBRE EL CUAL MI NOMBRE ES INVOCADO, Y ORAREN, Y BUSCAREN MI ROSTRO, Y SE CONVIRTIEREN DE SUS MALOS CAMINOS; YO OIRÉ DESDE LOS CIELOS, Y PERDONARÉ SUS PECADOS Y SANARÉ SU TIERRA” 2º. Crónicas 7:14
Mi sugerencia es que oremos por los motivos siguientes:
- Por nuestros pecados y el de toda nuestra Nación
- Que comprendamos que Dios quiere llamar nuestra atención
- Que nos de valor y fe en medio de las pruebas
- Por todos los infectados con el virus y sus familias
- Que pronto haya una vacuna para detener el virus
- Que nos acerquemos mas a nuestro Dios
También les doy un orden de culto para que este domingo 3 de mayo de 2009 en sus casas y reunidos lleven acabo este culto familiar, adorando a nuestro Dios y escuchando su palabra.
ORDEN DE CULTO
- Salmo 84
- Oración de ofrecimiento
- Himno 32 “Oh Padre, Eterno Dios”
- Oración de confesión de pecados
- Himno no. 192 “Porque Él vive”
- Lect. Bib. Salmo 23 (juntos)
- Período de Oración: (motivos arriba mencionados)
- Himno No. 392 “¿Cómo podré estar triste?
- Mensaje del Pastor Ever G. Ovando (El padre de cada hogar lo puede leer y comentar a su familia)
- Himno No. 600 “Firmes y Adelante”
- Ofrendas (optativas, pero en caso de hacerlo, pueden pasar a dejar su ofrenda en sobre sellado al guarda templo o en la oficina con la secretaria)
- Oración y Padre Nuestro
- “QUE EL AMOR DE DIOS NUESTRO PADRE, LA GRACIA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO Y LA GUIA Y CONSUELO DEL ESPIRITU SANTO SEA CON TODOS VOSOTROS” AMEN.
Nota: Los himnos pueden ser cambiados por aquellos que mejor dominan.